Bienestar

Mindfulness en el microbus (Transporte público)

Mindfulness es, la atención plena del momento presente, poniendo tu corazón, tu mente, tu conciencia en lo que estés viviendo en este momento, sin juzgar, sin apegarse a algo o alguien.

Ahora les empiezo a contar como así empecé a diseñar mis ejercicios de mindfulness ¡en el micro! Aquí vamos.

Desde que me mudé a mi nueva casa hace 5 meses, decidí usar transporte público todos los días, para la mayor cantidad de viajes urbanos que haga. Esta fue una decisión para alinearme a mis planes financieros del año y que por cierto van muy bien. 😊

Creo que es una opinión compartida, que el ambiente en el micro puede ser todo un desafío a nuestra paciencia – sobre todo si vivimos en ciudades con una gran carga de congestión vehicular – empezando por el tráfico, seguido por la gente estresada en el carro, por si nos tocó un cobrador o chofer impaciente (o que simplemente tuvo un mal día), el modo “sardina” en el que viajamos cuando el carro está lleno, etc.

En mi segunda semana de viajes, me di cuenta de que tenía dos opciones: o rompía mi plan de ir en micro a diario (esto afectaría mi plan más grande) o encontraba una manera de convertir cada viaje en algo más productivo. Es así que empecé a diseñar mi plancito pro-felicidad y disfrute del micro.

Comencé identificando qué cosas son las que siempre o en la mayoría de los casos, hace enojar a la gente y que ninguno de nosotros tiene el poder de controlar, aquí va el top 4:

  • Tráfico
  • Estado de ánimo de las personas
  • Estado de las pistas o funcionamiento de los semáforos
  • Calles cerradas o clausuradas de un momento a otro

Una vez identificadas, decidí interiozar a éstas como “situaciones normales”, que van a estar ahí y que yo elegía no caer en enojo o verme afectada. Con esto no quiero decir que esas situaciones fastidiosas estén bien o mal y que nunca van a cambiar. Lo que quiero decir es que esas situaciones no tienen el poder de cambiarme y definir quién soy en ese momento. Si alguien en el carro me habla de mala manera o me empuja, la veo con compasión y dejo que se vaya, entiendo que esa persona sí dejó que la situación externa la cambie y su acción y palabra fueron producto de ese cambio. Y la compasión viene por el hecho de que no todos tenemos o conocemos las herramientas para mantenernos en equilibrio. Y, yo que sí las he podido conocer y las vengo desarrollando, puedo marcar la diferencia, romper la cadena.

Ahora, ¿cómo hago para no caer en ansiedad por el tramo largo de mi viaje? Lo primero es decirle chau chau a estar pegada a las redes sociales desde mi celular en ese momento. Pues me di cuenta de que cuando hago eso, me empieza a doler la cabeza y sobre todo la ansiedad sube, porque mi mente está en cada foto, cada mensaje o post que leo, no en el momento presente. Si vas a utilizar el celular u otra tecnología que sea para sumar. Por ejemplo, puedes escuchar audiolibros, podcasts, conferencias, tus canciones felices; mientras tus ojos van directos a ver, realmente ver a tu alrededor.

¿Qué significa ver realmente?  Es conectarte con lo que estás observando. Por ejemplo, cuando voy en el micro, si estoy parada, miro a las personas, a los asientos, a la ventana y todo lo que mis ojos alcancen a ver. Calmo mi respiración y pienso en cómo estará cada persona, de donde vendrán, a donde irán, si tienen a alguien que los espera en su destino, etc.

Y cuando estoy sentada es más genial (generalmente puedo sentarme en algún momento ya que mi viaje es regularmente largo), porque puedo mirar muchos más detalles, por fuera de las ventanas; veo las casas, los negocios, los letreros, los parques, las personas paseando a sus mascotas, los chicos montando sus bicis, los autos intentando cruzar las calles, los policías, los vendedores, el cielo, el piso, etc. Y hago exactamente lo mismo, contemplar y conectarme mentalmente.

Inclusive a veces he escuchado conversaciones de llamadas telefónicas dentro del carro en el cual la persona de mi costado decía que un familiar estaba en el hospital, entonces yo cerraba los ojos y solo enviaba amor y sanación a esa persona ¡sin necesitar conocerla! Estoy segura de que, de alguna manera ese pensamiento fue recibido.

Hace poco descubrí más poder en esos momentos, ahora puedo hacer más cosas mientras viajo en micro: Meditar en mi sitio con los ojos cerrados – de esto hablaré en una siguiente publicación, y escribir en mi cuaderno de inspiración. ¡Puedo hacerlo!

Y lo mejor de todo, es que esto contagia. Estoy segura de que mi energía, mi conexión con cada persona y cosa en ese momento, transmite, y lo que siempre pienso y por tanto trato de transmitir es, paz, compasión, gratitud, amabilidad, salud.

Permítete intentar esta práctica por una semana y cuéntame cómo te fue.

#VibraAlto

#TransmiteTuLuz

Con amor.

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